El sentido y propósito de la Santa Compaña son dos:
- las visitas de las almas para anunciar la muerte de alguna vecina, vecino o pariente en cuya casa entran o en cuyo tejado arrojan una piedra.
- Y la penitencia por cometer faltas graves.
Su siniestra aparición la sufre aquel que se aventura por
sendas y caminos extraviados, a la hora en que ellas salen de sus antros, para
anunciar la muerte de alguien. Estas ánimas envueltas en sudarios, con las
manos frías y los pies descalzos, salen de los cementerios y vagan cada
noche formando dos hileras, encabezados por un vivo, entonando rezos y tétricos
cantos. Este vivo, más bien un mortal condenado que porta una cruz y un
caldero de agua bendita, no puede mirarla. Y además puede ver a un familiar en el ataúd, el
cual no tarda en morir. Luego vagará con la comitiva todas las noches, a partir
de la medianoche. Durante el día no recordará nada, pero se puede saber
que está condenado por su extrema palidez y delgadez. Cada noche y día que
pasa, va debilitándose más hasta morir. Este condenado sólo se
salvará si, posesionando, se encuentra con otro vivo al que pasarle el testigo
y así se vea obligado a acompañar a los espectros del cortejo recogiendo el
testigo de la cruz y el caldero, quedando así liberado el anterior reo. ¿Cómo evitar la Santa Compaña? Cualquier mortal es susceptible de tener un encuentro con
ella porque se supone que salen todas las noches del año, aunque en la noche de
San Juan o en Samhain (víspera de Todos los Santos) es más fácil
encontrarla.
Dicen que sólo los bautizados con óleo de difuntos pueden
verla, pero cualquiera puede sentirla. Si el aire de la noche se enrarece,
huele a cera quemada, se escuchan campanitas, los perros ladran mucho y los
gatos se asustan, ¡corre! No obstante, si has sido incauto y te pilla, aún
tienes opciones para evitar a la Santa Compaña.
La procesión se acercará a ti, con el condenado delante, que
te ofrecerá la cruz. No mires, recházala, reza y abre los brazos a modo de
cruz e invoca a Jesucristo o bien di “cruz ya tengo”. Puedes incluso
cruzar los brazos, pero nunca cojas la cruz. Si llevas cosas contigo,
llévalas en la mano y no mires. También puedes dibujar un hexagrama o un
círculo en el suelo con tiza y sal y acostarte dentro y no mirar hasta que
pase.
Si tienes suerte y hay un cruceiro cerca,
súbete a uno de sus escalones. Estas monumentales cruces de piedra gallegas se
encuentran precisamente en cruces de caminos para protegerse de la Compaña.
Sirven de protección a los vivos, locales o extranjeros, como a los peregrinos
en la historia del Camino de Santiago: antiguamente dormían cerca de cruceiros.
En Galicia, gracias a sus cruceiros, podrás
protegerte y evitar a la Santa Compaña que tiene un poder
cautivador sobre los peregrinos del Camino de Santiago. Ten cuidado, que de
santa no tiene nada, y si decides hacer el Camino y se te aparece, sigue estos
consejos para evitarla.
TEUCRO (Pontevedra)
La ciudad de Pontevedra es la capital de la provincia del mismo nombre y cuenta la leyenda que fue fundada por Teucro, uno de los héroes de la guerra de Troya.
Teucro, tras ser rechazado por su padre, el rey de Salamina, vagó por el mundo hasta llegar a estas tierras, donde decidió establecer un asentamiento con el nombre de Helenes. Fundó un pueblo al que sus vecinos llaman el pueblo de los helenos o helenes.
Cuenta la leyenda que, tras la llegada de Teucro, se alcanzó la paz porque sus seguidores interceptaban toda embarcación que se acercase para evitar así los ataques a los que, desgraciadamente, estaban acostumbrados.
BATALLA DE RANDE (Vigo)
El 23 de octubre de 1702 tuvo lugar en la ría de Vigo una batalla entre la flota española y la inglesa. La primera tenía el objetivo de descargar sus mercancías de oro, plata y productos exóticos procedentes de la India, pero, diezmada por sus constantes enfrentamientos con holandeses e ingleses, hizo escala en la ría de Vigo para descansar de un largo viaje. Las tropas inglesas se enteraron de que el tesoro mayor guardado permanecía escondido en los galeones españoles que surcaban estas aguas y los atacaron.
A pesar del esfuerzo de los españoles, la victoria fue del almirante Rooke y de su flota, que se llevó parte del botín, pero muchos galeones se hundieron en la ría y, por lo tanto, el tesoro se perdió. Este tesoro, de incalculable valor, duerme bajo las aguas de la ría de Vigo, cerca de la isla de San Simón.
PONTE DOS PADRINOS (Ponte Arnelas)
En Ponte Arnelas, lugar limítrofe entre el municipio de Vilanova de Arousa y Ribadumia, se encuentra en el conocido como Ponte dos Padriños, construido en la Edad Media y restaurado en el siglo XVI. Recibe este nombre porque se considera que en este lugar se practicaban antiguamente un rito de fertilidad y un bautizo prenatal.
Cuenta la leyenda que una mujer que no conseguía finalizar sus períodos de gestación decidió acercarse acompañada a este puente para impedir el paso de cualquier animal o persona que intentase cruzarlo a partir de medianoche. Al finalizar la noche, la mujer le pidió al primer hombre que cruzó el puente que vertiese agua del río Umia sobre su vientre, una especie de “bautismo de barriga” para llevar a cabo este rito de fertilidad.
Al terminar, esa mujer invitó al hombre que llevó a cabo el rito de fertilidad, y futuro padrino, a comer y, a continuación, ella, el futuro padrino y todas las personas que los acompañaban arrojaron, desde el puente y por encima de sus cabezas, la vajilla utilizada.
Nueve meses después, nació la criatura y este hombre se convirtió oficialmente en su padrino. El niño recibió el nombre de Alberto, en honor a la estatua de piedra con la imagen de San Alberto situada en el crucero que preside el puente.
Visto el resultado, fueron muchas las mujeres las que se acercaron a Ponte Arnelas a realizar este rito de fertilidad, y las niñas y niños que nacían recibían el nombre de Alberta o Alberto.
Durante la Noche de San Juan el agua tiene efectos milagrosos: cura y concede todo. Así, se recogen el auga do paxaro y a pel da auga y se ponen en un recipiente.
En Cambados bañan a las personas con mal de ojo en la fuente de Bexán.
Las personas con enfermedades de la piel se curan al introducirse nueve veces en el río Miño y dejar la ropa vieja en un árbol.
En O Rosal se enciende una hoguera sobre el puente del río Tamuxe. A las doce de la noche, las personas enfermas se sumergen nueve veces en el río mientras desde arriba les tiran piñas ardiendo para purificar las aguas. Al Miño van las meigas a coger demiños o demachiños (diablillos), que después guardan en cajas o alfileteros de plata.
Las hogueras, también conocidas como lumieiras, lumeiradas o cacharelas, son lo más típico de esta noche. Se celebran en toda Galicia y constituyen el llamado lume novo (fuego nuevo), que ayuda a dar fuerza al sol y a la vida. Saltar sobre el fuego trae suerte y asegura la buena fortuna.
En Silleda saltan el fuego las jóvenes en edad de casarse para conseguirlo ese mismo año.
En Marín curan el enganido (la falta de energía) quemando en una hoguera hierbas recogidas en la Noche de San Juan. Y en toda la provincia de Pontevedra se salta el fuego diciendo:
“Salto por riba
do lume de San Xoán
pra que non me trabe
nin cobra nin can”
🙇





















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